clases sociales

Querida clases sociales…

 

 

De verdad, he entendido los cuentos de noviembre más que los meses pasados. Son más directos con que dicen (al menos que El Sur por Borges que cuenta dos historias simultáneo) y cuentan acontecimientos cotidianos como ir a una misa o un trabajo.  Los cuentos tienen variedades de pensamientos y temas, y me gustó que leyéramos de autores femeninas.  Para mí, los traen un perspectivo más moderno y puedo asociarlos a mi propia vida. Juan Bobo va a oír misa por Rosario Ferré, por ejemplo, me recordó de ir a misa cuando era una niña. Siempre teníamos que sentarnos al fondo atrás de la vidrio porque mis hermanos y yo preguntamos de cosas impracticables sobre las tradiciones de la misa. También, Baltazar en La prodigiosa tarde de Baltazar me recordó de mi papá en algunas maneras. Los dos les gustan crear cosas con sus manos, y mi papá puede pasar todo su tiempo haciendo cosas para otras personas sin pedir nada. Los dos me parecen  generosos con sus tiempos y recursos.

Al menos que los relaciones a mi propia vida, creo que algunos de los cuentos tienen temas relevantes de uno al otro y además el mundo en general.  Hablábamos mucho de la presencia de la estratificación de clases sociales en dos cuentos en particulares: Juan Bobo va a oír misa y La prodigiosa tarde de Baltazar. En Juan Bobo va a oír misa, vemos las diferencias entre las clases cuando Juan entra a casa con la celebración del bautizo porque tienen comida extravagante.  En La prodigiosa tarde de Baltazar, la separación está más clara porque hay una descripción de la casa de la familia Montiel y una mención del trabajo de Baltazar y un comentario del doctor que es, “Montiel es muy rico.” El impacto de la separación es el tratamiento de la familia rica a Baltazar después regaló la jaula a su hijo, y la reacción de Juan Bobo cuando dio cuento de la comida que nunca ha comido. El tema de clases sociales que estaba relevante cuando estos cuentos estaban escritos todavía está relevante hoy en día. Hay discusión de cómo podemos disminuir la brecha entre los pobres o ricos, aunque hay personas que dicen que es cada persona para su mismo, y no es necesario disminuir la brecha.  Los cuentos tocan  este tema política, pero escriben en una manera en que no puedo ver exactamente sus vistas políticas, y a mí me gusta que podemos interpretarlos como nos gustaría.

 

——-Parte 2

 

 

Hace dos semanas releí una autobiografía que escribí mi primer año de Universidad.  El tema de mi autobiografía era como podría buscar mi pasión, o el objetivo de mi vida. Con suerte, ya lo encontré y estoy trabajando en un área en que tengo mucho para aprender pero me da mucha felicidad. Por eso, me gustó el cuento por Isabel Allende, Dos Palabras. Belisa Crepusulario encontró su pasión de palabras en un momento exacto, cuando preguntó a un señor el significado de un periódico. Ella escapó una tristeza por encontrar su pasión. Todavía estoy buscando y quiero tener como trabajo que va a hacerme feliz, como Baltazar en La prodigiosa tarde de Baltazar. Lo mismo pasó con él cuando hizo la jaula. Dejó su carpintería y su higiene personal para hacer una jaula, un talento que nunca utilizó antes. En los fines de los dos cuentos, los dos personajes usaron sus talentos y pasiones para dar a otra persona. Para Baltazar, fue la jaula para Pepe, y Belisa dio palabras importantes al Coronel. El tema de pasión puede tocar a cada persona. Todos tienen un sueño, aunque el deseo puede ser malo o bueno o puede ayudar a alguien o no.  Ya sé que el tema me toque, porque todavía estoy buscando para la cosa a que quiero dedicar mi vida. Pero, la vida y nuestro futuro siempre son inseguros. Eso, me deja seguir con un otro tema que es uno de mis preferidos de todos los cuentos en que hemos leído, y tiene que ver con la motivación de la vida.

El Sur por Jorge Luis Borges es un ejemplo perfecto de que deseamos de nuestras vidas.  Es obvio que Juan Dahlman quería más de su vida, cuando estaba soñando de una muerte diferente. Quería ser conocido y valiente, especialmente por el tiempo de su muerte. Me gustó el perspectivo del cuento porque es raro que pensáramos en la manera que moriríamos. En El Sur, Dahlmann eligió (en su sueño) como le gustaría morir. Me dejó pensar en cómo creo que voy a morir,  y que quiero lograr antes el fin de mi vida.

Saludos,

Nicole Partusch

Leave a Reply

SCROLL TO TOP