El miedo.

Esta semana estuvo extremadamente cargada de cosas. Espero que me haya ido bien en lo que ya he hecho y que me vaya bien en lo que me falta por hacer hoy. Claramente, no todo puede salir como yo espero. Siempre me exijo y quiero obtener lo mejor. A veces eso me ha hecho crear una zona de confort en la que busco maneras de solucionar algo pero no de raíz sino es una solución momentánea. Algo que en realidad no esta solucionando sino empeorando todo. Hoy quiero hablar de enfrentar el miedo. El miedo es mi más grande enemigo. Tengo miedo de tomar una mala decisión, de decir algo, de lo que ya he dicho, de lo que va a pasar y lo que pasó, de equivocarme. No puedo soportar la idea de que por mi culpa pasen cosas, de que sea débil al equivocarme. Siempre busco una salida “fácil” preguntarle a alguien más, dejarlo a alguien más. Siendo más específica, desde siempre he sido tímida en cuanto a expresar mi pensamiento. Creo que no he desarrollado esa habilidad de críticar, de opinar, de estar segura de lo que diré, de improvisar, de tener ese carácter valiente, esa solidez de pensamiento, ni siquiera estoy segura qué es. Durante mi carrera he crecido en cuanto a conocomiento, eso no lo puedo negar pero he cometido el más grande error y tengo miedo de enfrentarlo. Me he querido librar de mi pánico escénico aprendiéndome las cosas de memoria. Vaya error! Eso no es pensar, es producir. Es repetir, lo cuál no implica algún esfuerzo más que recordar. Y he dejado ese miedo ahí escondido atrás de una fachada. Lo he ignorado y cada vez es más grande porque ahora encontré “una solución” y estoy atada a esta. Necesito poder expresarme, en mi idioma y los que aprendo. Necesito decir las cosas “con mis palabras” pero no sé cómo. Cuando estoy en frente de la situación me bloqueo, me siento inferior, me siento bruta, soy torpe, siento como si he estado  perdiendo mi tiempo porque al fin de cuentas no sirvió de nada tanto estudiar. Qué me deprime? El futuro. Pensar que voy a ser una profesional. Una licenciada en Idiomas Extranjeros. Mi vida va a depender de expresarme públicamente. Debo enseñar, debo conocer nuevas personas constantemente. No sé cómo voy a lograrlo. Estoy en la mitad de mi carrera y mi miedo sigue intacto, atado a una solución terrible e inútil. No sé qué pueda intentar para cambiarlo y siento que ahora debo arriesgar mucho para ello. Sé que para muchos es difícil entenderme. Me los puedo imaginar pensando de mí cuando hablo y me entorpezco “por Dios, qué tan difícil puede ser” “por qué se complica tanto, que lo diga así…” claro, no me quiero imaginar mi cara de sufrimiento cuando olvido todo. Y aún peor mi voz quebrada cuando siento sus miradas juzgándome. Lo sé porque lo he hecho! Algunas veces he pensado así inconscientemente. Me siento triste de pensar que esto me va a costar unos buenos cascarazos y no los quiero. No puedo soportar el fracaso. Tal vez estoy siendo exagerada, es que me encanta el drama. Claramente, si me esfuerzo no será fracaso pero será un proceso que realmente no quiero enfrentar, quisiera quedarme en mi zona de confort porque con ella he llegado lejos. El problema es que todo el tiempo no va a funcionar, cada vez se debilita por situaciones. He llorado tanto. Odio este sentimiento de debilidad pero sé que lo voy a superar, lo voy a lograr! Espero no tener que volver aquí a hablar de esto y que pronto sea un tema superado. Hoy nuestra profesora nos habló sobre como era su vida y como será y la admiré tanto, me sentí identificada con su vida, con sus palabras. Quiero que mi vida cambie, no quiero tener la vida que todos tienen. Bachillerato, hijos, marido, hogar, chismes, rumbas y peleas. Quiero viajes, quiero amistades, quiero experiencias, quiero amor, quiero compartir con mi gente, quiero conocer culturas… quiero explorar lo que está justo afuera. Quiero mirar más allá de lo que veo a diario. Por supuesto, me falta demasiado. Mucho estudio y ando con pocas ganas, pero tengo que recordarme cada día lo mucho que deseo tener todo lo que he soñado y agradecer a Dios infinitamente por hoy tener todo por lo que tanto le había orado. Una oportunidad!

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