Viernes Fructífero

Bueno asi lo creo 🙂

Hoy tengo el permiso (según mi cédula) de ir a comprar comida en los supermercados.

En la mañana, salí temprano de terapia – excelente – yo estaba llegando 20 minutos temprano al trabajo cuando me encontré a una señora que salía del centro comercial llevando en sus compras papel de baño.

Sin lucir desesperada, le pregunté dónde lo había comprado, confirmando mme produce lais sospechas.vendía

Pues bien, me dirigí de forma apresurada al lugar en donde el preciado producto era vendido, solicitaron mi cédula me dejaron ingresar, no había cola – genial –
 
Yo iba tarde al trabajo, así que presenté mis muy bien fundados motivos; me sentí triunfante con mis artículos, pero la sensación no duró mucho, me enteré que mi amigo Colombia no estaba ahí, sino que tomó el día libre para celebrar el cumpleaños de su novia :O wiii!! yupi!! *ironía*

“Déjalo vivir” dice mi amiga Madeleyn. Bue.. T.T

Seguí con mi día, tratando de olvidar de esta sensación que su ausencia produce, Madeleyn me preguntó si andaba molesta.

Le dije “un poco” u_u
Ella sonrió y me regaló un chocolate Samba como dandome a entender “sé feliz”.

Me encanta ésa galleta, gracias Madeleyn ^^

Luego, a la hora del almuerzo, un compañero de trabajo me regalo un pedazo de “torta de zanahoria” que yo nunca había probado 😉 estaba buena, gracias Jose 😀
que
Mas tarde, mi otro compañero de trabajo, Pancho, me regaló maní acaramelado, estaban ricos, gracias.

Decidí salir a averiguar si compraba algo en el mercado – si, nuevamente – consiguiendo adquirir jabón azul.

Inmediatamente avisé a mi compañero de trabajo, Raúl para ver si necesitaba, me dijo que sí, pero a la final cambió de parecer comprando los jabones para quemi, Raúl (Mori Mori), gracias.

Las cosas no ingresaban en el casillero, estaba lleno, aunque suene raro, ésa situación me causaba mucha risa, yo reía al frente del casillero.

A la salida, me preparaba para irme sola ( de nuevo ) cuando el técnico se ofrece a ayudarme con las cosas pensé “¡Oh! Qué caballero”, gracias Armando.

Durante el camino a la estación del metro, tuve que soportar las miradas llenas de envidia de la gente, añorando poseer la mercancía que había obtenido.

– Miradas que intimidaban un poco –

¡Fino!  ya estoy en bus, sentada, relajada, preparándome mentalmente para subir el cerro de mi residencia con mis cosas.

Feliz con mi día.
Me despido.

– Arystar –

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